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13 de junio de 2011

Hoy todos somos Hemos leído


Con permiso de Carlos Fernández Oropesa, reproducimos la siguiente entrada publicada hoy en su blog Sala de Lectura:

Muchos lectores habituales de Hemos leído habréis comprobado que el blog hoy no está accesible. Nos hemos puestos en contacto con Marisol Galeote y nos ha contado que un hacker (o sea, un mierda) ha entrado en el servidor y ha borrado su contenido. Ni que decir tiene que rechazamos este ataque contra la Libertad de Expresión que consagra el artículo 20 de la Constitución y que nuestros compañeros de fatigas tienen todo nuestro apoyo (y los megas que hagan falta) para reponer lo antes posible los contenidos de uno de los blogs más importantes de la blogosfera española.

Para los que pecamos de ingenuos, este ejemplo nos ha recordado que vivimos en el país de Torquemada. Antes se quemaban libros y ahora se machacan servidores. No sabemos quienes han sido ni con qué propósito. Pero desde aquí, queremos mandarles un mensaje claro: su acción ha sido totalmente inútil. Ahora, comprobarán otra dimensión importante del trabajo en red y el blog estará disponible en unas horas o, en el peor de los casos, en unos días.

Los autores que nos leéis aquí, allá y acullá, ya habéis comprobado que hay una tarea que es inaplazable: la realización periódica de copias de seguridad de los contenidos. Porque este episodio, que sepamos no ha sido el primero y, posiblemente, no será el último. Para los que publicáis en en WordPress.com, aquí tenéis una sencilla forma de evitar que un desalmado solo, o en compañía de otros, intente silenciar vuestra voz.

Un abrazo muy fuerte para todos los que hacen HL y nos vemos en la Red…

3 de marzo de 2011

Los intentos por callar a los boletines farmacoterapéuticos no prosperan: del caso Butlletí groc al caso Prescrire


En varios blogs sanitarios veréis hoy publicada la siguiente entrada —iniciativa de algunos de ellos— que hemos decidido reproducir (añadiendo algunos matices) puesto que coincide plenamente con la línea editorial de nuestro boletín y de este blog.


“La revista francesa Prescrire es un ejemplo mundial de independencia y ciencia, uno de los mejores boletines que podemos utilizar para formarnos un juicio sobre medicamentos, su utilidad y su mejor forma de uso.

Prescrire ha terminado en los tribunales por la demanda del laboratorio Astellas Pharma, que juzgaba inadmisible la crítica a la ampliación de indicaciones del tacrolimus tópico, en la dermatitis atópica. Dicho medicamento es un potente inmunosupresor que requiere un uso prudente pues se ha asociado a cáncer de piel y linfomas, entre otros efectos adversos. Prescrire desaconsejaba su utilización en la prevención del eccema atópico ya que la relación beneficio-riesgo es desfavorable y, afortunadamente, la justicia le ha dado la razón desestimando la querella y argumentando que Prescrire no se ha extralimitado en sus funciones y que su crítica estaba fundamentada en evidencias científicas.

El triunfo legal de Prescrire no elimina “los efectos secundarios” de tal política de demandas, que sobre todo pretende acallar discrepancias y críticas científicas “en origen”. Es decir, lograr la autocensura. Es decir, limitar la libertad e independencia científica hasta tal punto que se publiquen sólo comentarios favorables o neutrales respecto a la utilidad, mejor uso y seguridad de los medicamentos.

Los medicamentos tienen un campo de honor en el tratamiento de las enfermedades y de los problemas de salud, y sin ellos la vida sería muy distinta, a peor. Pero tan malo sería la falta como es el exceso de medicamentos, por cuanto no existe el medicamento sin efectos adversos. Es imposible utilizar un medicamento sin que se produzcan al tiempo beneficios y daños, y el equilibrio es muchas veces sutil (y desconocido frecuentemente en los nuevos medicamentos). Por ello, los profesionales sanitarios precisamos boletines como Prescrire, que analicen con independencia el beneficio-riesgo de los medicamentos, solos o asociados, en la indicación principal y en otras indicaciones, y en pacientes con una y con múltiples enfermedades.

Por todo ello, rechazamos de plano la política de demandas judiciales que pretenden limitar o evitar la libertad de crítica científica. En España ya tuvimos un ejemplo que también terminó con el triunfo de la independencia (el caso Merck contra Butlletí groc), pero no basta con lograr la absolución judicial, pues el fondo de la cuestión no es ni la multa ni la cárcel, sino la seguridad de los pacientes y el beneficio social.”